8M

Crecí con 6 mujeres.  Cinco hermanas y mi madre.   Fue en los años 60 – ya hace mucho tiempo.  Nuestra casa estaba llena de debates y ansia de cambio en relación a la religión, política y derechos de las mujeres.  Mis hermanas eran apasionadas y típicas de su generación.   Hartas del viejo mundo y el conservadurismo mudo de los años 50.  Los curas que se atrevieron a visitar nuestra casa reputada por su ambiente de rebelde recibieron una bronca sobre la actitud de la iglesia hacia las mujeres.  A los novios les dijeron lo que se esperaba de un hombre moderno.

Con el enfoque y coraje de mujeres fuertes dentro de esta generación, se hicieron progresos, y múltiples aspectos de la vida en Dinamarca cambiaron desde de mi partida de Dinamarca hace unos 40 años.

Hoy en día, cuando visito Dinamarca, miro las noticias y debates políticos tratando de sentir el estado del país así como actualizar mi danés un poco fuera de moda (una sobrina encantadora me dice que hablo danés en blanco y negro – es decir como un presentador de television antes de la llegada de la television color).

El lunes pasado escuchaba la tele desayuno danesa durante algunos minutos en mi habitación de hotel.   Como es el caso en la mayoría de países, era un programa de entretenimiento más que analítico con una discusión de temas actuales.  Había 6-7 personas en el estudio además del presentador.  Mujeres y hombres entre 30 y 45 anos, inteligentes y buenos comunicadores.  Todos vestidos de negro.  Bromas ligeras.

El tema:  Por qué los hombres son mejores conductores que las mujeres?

Estamos en 2019.  En Dinamarca. 

El 8M fue un excito en España;  5-6 millones de mujeres hicieron huelga, y más de 350 000 personas marcharon en Madrid, 200 000 en Barcelona.  El movimiento 8M es impresionante y espontáneo, pero las mujeres españolas están motivadas por el temor de reflujo del progreso logrado durante decenios de lucha.  Uno de los decanos de los periodistas en España comentaba que las mujeres son mayoría en España.   Pero cuando la mayoría debe luchar por sus derechos dentro de un sistema supuestamente democrático, es porque algo está fundamentalmente mal en este sistema.

Si eso es donde estamos 50-60 años después de los esfuerzos agotadores de mujeres fuertes como mis hermanas, ¿cómo puede alguien decir que el feminismo y el movimiento #MeToo estén exagerando los temas?  No hemos logrado nada.

Estoy decepcionado y también me siento responsable de lo poco que se ha adelantado la agenda feminista desde los años 60.   El apoyo mío no era mucho más que de boquilla.  Ni siquiera tomé mi licencia de paternidad – estaba muy ocupado.   Mi mujer podría dar testimonio de las asimetrías en nuestra pareja y cómo manejaba el equilibrio de las prioridades de familia y trabajo.  Su conclusión no es a mi favor.

¿Entonces qué hacemos?  Las mujeres españolas dicen que hay mil motivos detrás del amplio movimiento feminismo en su país.   Sería tan fácil si hubiera una sola injusticia a corregir, pero no es así.  En cuanto a mí, tengo que escuchar a las mujeres fuertes en mi entorno – mi mujer y mi hija, mis hermanas, sobrinas, amigas, profesoras, ex colegas.   No sé cuál será mi papel, pero está claro que hay mucho por hacer.

Ideas, por favor.

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